A. Wazda era un prometedor oficial del ejército alemán. Nada podía manchar su brillante expediente, nada excepto su ascendencia polaca. Durante aquellos terribles años, fue confinado a uno de los laboratorios comandado por un sucesor del infame re-animador de Ingolstad. Mancillaron su cuerpo con cirugía, torturas, amputaciones y demás aberraciones. Todo por la estúpida quimera aria: la creación del superhombre. Los esfuerzos fueron en vano, el oficial, convertido entonces en un guiñapo, fue arrojado a una celda, donde permaneció tantos días como permite la insatisfacción de las funciones primarias. Apenas podía moverse, apenas podía racionalizar, solo conservaba un levísimo recuerdo de las sensaciones: ver, tocar…
La Tortura (Ana Bautista)
Posted: 12th agosto 2009 by Eduardo García Calderín in Ana Bautista de Cabo, Frankenstein, Monstruos0







