Como el que prosigue su sendero en solitario avanzando con miedo, pánico y temor, vuelve la vista atrás, pero sigue marchando porque ya nunca volverá la cabeza, bien sabe que un horrible enemigo muy despacio, a su espalda, le acecha.
…En 2001 pense en dejar de verlo como un juego y decidí formarme como profesional. Este dibujo pertenece a la etapa por la que decidí compaginar mi rutina como autodidacta con el ciclo de ilustración. En aquel entonces cometía tantos errores que era evidente la necesidad de mucho más para ser un buen dibujante.
Versión realizada por Rubén Oliva, sobre el personaje de la película REC. Podéis visitar el blog del autor desde este enlace: ruboscreativa
A. Wazda era un prometedor oficial del ejército alemán. Nada podía manchar su brillante expediente, nada excepto su ascendencia polaca. Durante aquellos terribles años, fue confinado a uno de los laboratorios comandado por un sucesor del infame re-animador de Ingolstad. Mancillaron su cuerpo con cirugía, torturas, amputaciones y demás aberraciones. Todo por la estúpida quimera aria: la creación del superhombre. Los esfuerzos fueron en vano, el oficial, convertido entonces en un guiñapo, fue arrojado a una celda, donde permaneció tantos días como permite la insatisfacción de las funciones primarias. Apenas podía moverse, apenas podía racionalizar, solo conservaba un levísimo recuerdo de las sensaciones: ver, tocar…
¿Por qué somos diferentes?…Un día cualquiera quedas para tomar algo con los amigos…y terminas dibujando «no muertos» con una tableta wacom.
Ya habreis notado que Versionarios ha estado de vacaciones por un breve periodo veraniego, pero ya estamos de vuelta (la creatividad no descansa). Como calentamiento previo a nuestra proxima hornada de versiones os presentamos una composición especial con 3 bocetos muy distintos de los que podrían ser (o no) nuestros zombies. Esperamos que os gusten y aprovechamos para recordaros que esperamos vuestras ilustraciones…
🙂 PD: Teniendo en cuenta que estamos en Agosto, y la temática…hemos pensando en titular a esta ilustración «El Verano De Los Muertos» pero no queremos entrar en problemas legales con George A. Romero
Siempre fue un artista humilde pese a que muchos insisten en citarle como «el mejor dibujante de superhéroes» (con permiso de J. Kirby y J. Romita). Pocos ilustradores produjeron tantos cómics como él a lo largo de su vida, pero eso no solo demuestra el valor de su trabajo, sino que resalta una cualidad que marcó toda su carrera: el equilibro entre calidad y velocidad. Durante esos años impartió clases de ilustración y fue tutor de nuevas promesas del cómic, lo que en años posteriores le llevaría a publicar «Cómo dibujar cómics Marvel al estilo de John Buscema». Aunque a finales de los 80 recuperó popularidad gracias a su trabajo con el personaje de Lobezno, anunció su retirada en 1996 tras una racha en la que admitió estar cansado del género de los héroes. Pese a esto, volvió apenas unos años después y lo hizo con más fuerza que nunca con «El devorador de mundos, Galactus» y su querido Conan.
En 2002, el 9º arte lloró la muerte de Buscema, un artista que para nosotros fue una de la imágenes más representativas de «La Fábrica de los sueños». Pero antes de irse al olimpo de los dioses, tuvo el placer de crear una versión del «Último hijo de Krypton», rediseñando a Superman junto a su amigo Stan Lee. El mundo tampoco se quedaría sin conocer su versión de Batman, puesto que en 2001 se publicó «Batman: Black & White», en el cual los mejores ilustradores y guionistas rendían tributo al caballero oscuro. Pero, desgraciadamente, esta sería su última obra de culto, pues falleció cuando se hallaba en pleno proyecto con el que, para mi criterio, es el mejor dibujante actual, Alex Ross.
«Big John» siempre supo trabajar en equipo, pues su hermano, Sal Buscema, entintaba sus dibujos. Por ello, no habría sido difícil imaginarle trabajando codo con codo junto a A. Ross, puesto que este comparte además de un gran entusiasmo, un ritmo insólito para el nivel de detalle y la exactitud de sus trazos. Posiblemente habrían creado alguna aventura inédita del Bárbaro, ilustrada por él y coloreada por un joven pero experimentado Ross, o quizás una historia con personajes nuevos. Solo nos queda soñar qué pudo haber sido de un equipo tan brillante…
• Publicación escrita por: Eduardo García Calderín
Giovanni Natale Buscema, también conocido como “Big John”, nació en 1927 en Nueva York, donde estudió en la «High School of Music & Art y Pratt Institute». Como todo gran artista, en su niñez aprendió imitando a los grandes genios, copiando viñetas de «Flash Gordon», «Rip Kirby» (Alex Raymond), «El Principe Valiente» (Hal Foster), Popeye (Elzie Segar) y «Tarzán» (Burne Hogarth). No solo le influenció el cómic, sino también magníficos artistas como Rubens o Norman Rockwell, por lo que sumó a su destreza con el lápiz una excelente técnica como colorista. Su dominio de la anatomía le llevó a dedicarse a la ilustración comercial y publicitaria. Tras numerosos trabajos como portadista y humorista gráfico se hizo con un puesto en Timely Comics (Marvel) en 1940.
Desde sus comienzos era evidente que la figura de John Buscema no pasaría desapercibida, sin embargo, por aquel entonces su estilo era algo tosco, pero con el asesoramiento de profesionales como el fantástico Gene Colan, Syd Shores o uno de sus ídolos de la infancia, Harold Foster, evolucionaría considerablemente hasta ser considerado uno de los mejores dibujantes de su generación. En 1958 volvió a la publicidad, sin embargo, en 1966 fue llamado por Stan Lee (con quien compartía créditos en su primer cómic “They Had Robbery Lincoln’s Grave”) para regresar a Marvel y sustituir temporalmente al genio Jack «The King» Kirby dibujando a Nick Fury.
Fue en esos años cuando gozó de la fama que merecía, pues ilustró con maestría personajes como Ka-Zar, Hulk, Namor, Silver Surfer, Thor, Los 4 Fantásticos o Los Vengadores. Pero su imagen no está ligada a los superpoderes, sino a la espada salvaje de Conan. A mediados de los años 70 el cimmerio era uno de los personajes favoritos de medio mundo y su estética (conocida como «canon conan») fue definida por Buscema y Frazzeta. Dentro del género épico destacaron también sus historietas de Red Sonya y Kull el conquistador, y la recomendable adaptación al cómic de la película «Conan el Bárbaro» (1982)…
• Publicación escrita por: Eduardo García Calderín
«Por primera vez en mi vida mi corazón desbordaba ansias de venganza y de odio, a los que ni siquiera pretendí expulsar y, por lo contrario, dejándome arrastrar por esa corriente, me di a pensar en ideas de muerte y destrucción. Cuando pensaba en mis amigos, en la suave voz de Lacey, en los dulces ojos de Agatha y en la belleza exquisita de la árabe se desvanecían esos pensamientos y me ahogaban las lágrimas. Mas al recordar otra vez que había sido despreciado y abandonado por ellos, acometíame de nuevo la rabia, e incapaz de volcarla sobre seres humanos, hacía destinatarios de ella a las cosas inanimadas.»
Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, el mago más brillante de todos los tiempos, cuya integridad le alejó del fácil recurso de la magia oscura (que siempre estuvo al alcance de su mano), llevó a cabo hazañas tan impresionantes como salvar a la humanidad del dios ancestral Cthulhu, condenándolo a volver a su sueño eterno; enfrentarse en repetidas ocasiones al Que No Debe Ser Nombrado; ayudar a ocultar la comunidad mágica de los maggles y defender el colegio Hogwarts asumiendo la tarea de dirigir la institución en el período más tenebroso de su historia. Pero no olvidemos que bajo la excelencia y la sabiduría, permanece la esencia del hombre, que se mueve por impulsos irracionales cuando está encadenada al yugo del amor. Y nuestro Albus, desgraciadamente, no fue una excepción.